Contexto socioeconómico

De aproximacion al net.art, la enciclopedia libre.

Para analizar el activismo en red debemos observar primero qué es lo que ha estado sucediendo en la red y por extensión en el mundo durante la corta existencia del net.art, esto es, des de la segunda mitad de los años 90 del siglo pasado hasta nuestros días.


La sociedad de la información fue conceptualmente alumbrada en los programas de investigación de los gobiernos y las instituciones internacionales. Concretamente, en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en 1975 y en el seno de la entonces Comunidad Económica Europea, cuatro años más tarde. En marzo de 1994, Albert Gore, entonces vicepresidente de EEUU, dió a conocer su proyecto de superautopistas de la información, que bajo el título de Global Information Infraestructure parecía prometer la conquista de un nuevo ágora o plaza pública común a todos los ciudadanos que, de esta forma, entrarían en la aldea global. (...) También en 1994 se comenzó a oír y a leer en discursos y programas oficiales la noción de nueva economía o new economy, que viene a señalar un emergente y vigoroso sector económico entorno a las nuevas tecnologías, a las telecomunicaciones y, aún más especialmente, a Internet.

Javier Cremades (2001). El paraíso digital.


Durante cierto tiempo la red conoció la aparición de iniciativas como Yahoo! o Amazon, las cuales iniciaban su andadura ante un futuro incierto como auténticos pioneros en un territorio todavía por explorar. Internet era un lugar relativamente libre y poco mercantilizado, donde la gente pasaba la mayor parte de su tiempo enviando mensajes de correo, navegando a través de lentas conexiones por austeras páginas HTML y chateando.

Hacia finales de los años 90 la red había pasado de ser tierra de nadie a convertirse en La tierra. En 1999, America On Line se fusionó con Time Warner. La convergencia del mayor proveedor de Internet del mundo con el gigante de la comunicación y del entretenimiento supuso más de 336.000 millones de euros y representó la mayor operación financiera de la historia de Internet. Para muchos observadores, el hecho de que Internet suscitase una voracidad financiera semejante significaba que la visión idealista de la red como un lugar de libre circulación de la información y colaboración había tocado a su fin. Por aquel entonces, las acciones de los negocios relacionados con Internet subían constantemente y sólo en el año 1999 el Nasdaq, principal mercado bursátil del mundo y donde cotizaban la mayoría de grandes empresas de tecnología y telecomunicaciones, operó por un volumen equivalente a 11 trillones de dólares.

Las grandes empresas debían prometer beneficios cada vez mayores puesto que su negocio se decantaba más y más hacia el sistema financiero. El sector de tecnologías de la información y la comunicación recibía grandes inversiones, lo cual acentuaba todavía más el ritmo de aparición de nuevas soluciones tecnológicas que mejoraban la productividad de las empresas del sector y aumentaban sus beneficios. Era lo que se llamó el círculo virtuoso y había quien aseguraba que nos encontrábamos ya en un nuevo ciclo económico de prosperidad sin fin. Para muchos en esto consistía la nueva economía. Pero era necesario responder a las previsiones de beneficios. Cuando Apple pese a obtener beneficios millonarios no alcanzó los beneficios previstos sus acciones cayeron en picado.


La agenda de Wired en 1993 era la de predicar para convencer al torpe e ignorante empresario acerca de las ventajas de la revolución del Internet. Antes de que los hábitos de principios de los noventas cuando las mayoría de los ordenadores eran usados por secretarias o ingenieros de sistemas quienes eran los únicos capaces de correr y usar ordenadores en red. La conversión y transmisión de datos era un proceso lento y doloroso. Los primeros en adoptar el Internet no solo fueron vistos como hipsters con algún interesante estilo de vida, fueron percibidos -correctamente- como los herederos de una misión histórica, convertir los nuevos medios en un negocio. Esta tarea no podía ser llevada a cabo sin una minuciosa y planeada cybercultura. Los Geeks (genios de los ordenadores) podían continuar su excéntrica manera de vivir sin entrar en la tarima. Tampoco podían hacerlo los Hackers, quienes en su mayoría se han hecho expertos de seguridad. Por un tiempo, teóricos, artistas y otros trabajadores independientes de la cultura jugaron un papel importante en la mediación y visualización de este extraño nuevo mundo que se iniciaba. Después de un tiempo este pool de visionarios de la subcultura fue reemplazado por ingenieros en sistemas, periodistas, personas con mas carácter para los negocios y con los pies en la tierra. Con el fin de ganar mas audiencia solo algunas de las primeras ideas originales de la cultura de los ordenadores fueron aceptadas para ser propagadas. Ciertamente, todas las nociones de la creciente desigualdad social y las críticas de las corporaciones multinacionales fueron cuidadosamente evitadas o censuradas. El establecimiento debía ser criticado pero solo por no ser technoshavy. La falta de entendimiento de las redes de ordenadores dentro de las corporaciones y los grandes sectores como el de la salud, los gobiernos locales, los antiguos medios, etc. ha sido capitalizado sobre ellos.

Geert Lovink. Futuros recientes, TAZ (Zonas autónomas temporales) traducido al castellano por Alejandro Duque en Aleph-arts


En aquel momento la red asistía a un desembarco de las grandes empresas las cuales, habiendo quedado rezagadas durante la fase inicial de expansión del medio, entre ellas Microsoft, ahora se apresuraban a desplegar todo su potencial para hacerse un lugar.

La burbuja financiera finalmente explotó. Hacia mediados de diciembre del año 2000, el índice Nasdaq había perdido el 50%. A lo largo del año 2001 muchas empresas .com se vieron en apuros o sucumbieron. Yahoo! no sólo vió como sus acciones se estrellaban sino que además tuvo que hacer frente a una disminución drástica de los ingresos por publicidad, puesto que muchas empresas del sector se habían visto obligadas a recortar sus costes o simplemente habían dejado de existir.

Paralelamente, la economía de los EEUU entró en crisis. La esperada recuperación no acababa de llegar y todavía se complicó más a raíz de la situación internacional creada después de los atentados contra Nueva York y Washington en septiembre del 2001. La guerra en Afganistan y el empeoramiento progresivo del conflicto palestino-israelí sumieron a los mercados mundiales en un estado de incertidumbre. En una situación así las inversiones se congelaron y el dinero regresó a los valores de la economía tradicional.

El caso de eToy puede darnos una idea de lo profundamente volátiles que pueden llegar a ser los valores financieros y de la inestabilidad que pueden introducir en el mundo de los negocios, pero también ilustra el proceso de mercantilización de Internet:


http://www.toywar.com/ http://www.etoy.com/ http://www.etoy.com/diary/2001_tokyo/tokyo_nikki.html

En 1999, una corporación especializada en la venta de juguetes descubrió que existía otro site con una url muy parecida y calculó que los clientes potenciales que no llegaban nunca a su site porque se equivocaban al teclear la dirección representaban un volumen importante que no podía dejarse escapar.

El dominio de la empresa era eToys.com, mientras que el otro site correspondía a un colectivo de activistas culturales que existían en la red desde 1994, mucho antes que el site de eToys, y que funcionaba bajo el dominio etoy.com.

La corporación ofreció dinero a cambio del dominio pero ante la negativa del colectivo artístico llevó el caso a los tribunales considerando que perjudicaba su actividad comercial. El colectivo respondió con la toywar (guerra de los juguetes) y alcanzó un impacto mediático de tal magnitud que pudo reclutar a un verdadero ejército de artistas, técnicos, periodistas y abogados. Consiguió que su caso fuese conocido en todo el mundo y que la opinión pública se pusiese a su favor. Se trataba de una versión electrónica del clásico combate entre David y Goliath. Una gran corporación con un facturación millonaria intentado eliminar a un pequeño grupo de activistas.

Finalmente, en febrero del año 2000 el juicio se resolvió a favor de los activistas. La corporación no sólo perdió la disputa. Además, esta acción le supuso pérdidas económicas extraordinarias, puesto que al finalizar la toywar sus acciones en bolsa habían perdido más del 75% de su valor.

Durante su existencia, el net.art ha sido testigo de la transición desde el estado de euforia de finales del siglo XX hasta la situación catastrofista de inicios del siglo XXI. Este proceso coincide con la fase visible de un fenómeno que en realidad ya llevaba décadas desarrollándose. La llamada globalización.


Este proceso implicaba cambios profundos en los modos de producción, distribución de la riqueza y estructuración de la sociedad en general. El desarrollo de la tecnología, especialmente de las tecnologías de la información y de la comunicación, conjuntamente con determinadas políticas económicas y las propias dinámicas del mercado habían llevado el mundo hacia un profundo nivel de interconexión jamás visto con anterioridad. El net.art no podía permanecer al margen de las tensiones que estos cambios suscitaban, especialmente cuando el propio medio estaba siendo uno de los actores principales.

Personal tools