Caos
De aproximacion al net.art, la enciclopedia libre.
Durante mucho tiempo, los científicos se ocuparon de estudiar sólo aquellos fenómenos del mundo natural que encajaban con las herramientas analíticas y conceptuales de la física de Newton. Las ecuaciones utilizadas para describir tales fenómenos, desde las órbitas de los planetas hasta las trayectorias de los obuses disparados por un cañón, nos hablaban de una naturaleza que funcionaba de un modo tan previsible y mecánico como un reloj. Dichas ecuaciones se conocen como lineales diferenciales, y se basan en las relaciones de causa y efecto, de tal modo que para explicar grandes efectos se requieren grandes causas. Los sistemas descritos con estas ecuaciones evolucionan siempre de un modo ordenado y previsible.
Pero una y otra vez, la naturaleza se empeñaba en comportarse de un modo desordenado o aparentemente arbitrario que contradecía esta visión. El paradigma científico de Newton fue confinado a ciertos aspectos de la realidad y perdió su pretensión universal cuando los postulados de Einstein y de la física cuántica cambiaron la visión científica de los fenómenos micro y macroscópicos. Thomas S. Khun propuso ya en 1962 que la evolución de la ciencia no es acumulativa, puesto que su modo de ver el mundo cambia en aspectos que son esenciales y por tanto surgen nuevas preguntas y nuevas respuestas que ya no apuntan a las viejas cuestiones planteadas en el paradigma científico anterior. Esta forma de entender la evolución de la ciencia rompía la creencia en una progresión lineal del conocimiento.
A partir de los años 70 del siglo XX empezaron a usarse sistemas de ecuaciones no lineales de forma intensiva. Aunque este tipo de ecuaciones ya se conocían mucho antes, su aplicación generalizada no fue posible hasta que los avances en matemáticas y en informática permitieron abordar los complejos cálculos y el manejo de grandes volúmenes de información que implicaban.
Una característica fundamental de las ecuaciones no lineales es la realimentación, és decir, el uso de los resultados como entradas para calcular nuevos resultados. La realimentación también es una característica de la mayoría de procesos que tienen lugar en la naturaleza, muchos de los cuales no habían sido antes del interés de los cientifícos por no existir herramientas de estudio adecuadas. Finalmente era posible empezar a estudiar los llamados sistemas complejos, sistemas donde intervienen muchas variables que cambian continuamente en función de procesos interelacionados.
Bajo la etiqueta de la teoría del caos aparecen un conjunto de nuevos enfoques en diversas disciplinas que se interesan por el estudio de aquellos fenómenos que se caracterizan por no seguir pautas lineales sino, bien al contrario, por comportarse de forma discontinua, imprevisible o caótica, y cuyos objetos de estudio pueden resultar tan dispares como el comportamiento atmosférico, el funcionamiento de los ecosistemas, los terremotos o las fluctuaciones de la bolsa, por ejemplo.
Los estudios relacionados con el caos, la complejidad y, en general, los sistemas no lineales, han proporcionado interesantes conceptos y perturbadoras imágenes que han estimulado el trabajo de la comunidad artística.
Los sistemas complejos, sea cual sea el objeto de estudio, parecen compartir algunas características comunes, por lo que se empieza a hablar de ciencia de la totalidad. Se trata de ciertas pautas o patrones reconocibles. Todos ellos revelan ser muy sensibles a las condiciones iniciales, lo cual significa que causa insignificantes pueden provocar grandes efectos. Para ilustrar esta idea se suele recurrir al llamado efecto mariposa: si una mariposa aletea hoy en Pekín podría modificar el tiempo atmosférico de Nueva York dentro de un mes.
Cuanto mayor es la conectividad entre las partes de un sistema más se intensifica este efecto. Cuando un sistema llega a este punto se dice que se encuentra en el límite del caos. Algunos científicos procedentes de disciplinas muy diversas afirman que es precisamente cuando un sistema se encuentra en el límite del caos cuando podemos esperar que la interelación de las partes genere propiedades emergentes y podamos asistir a la aparición de orden espontáneo surgiendo del caos, es decir, a la irrupción de la creatividad. Un campo clásico de estudio de los fenómenos de autorganización es el del estudio del comportamiento de redes. En cierto modo, la propia naturaleza de internet y su forma de funcionamiento tecnológico y organizativo son un ejemplo de un sistema complejo en el límite del caos.
Cuando el arte se crea en y para la propia red, la teoría del caos deja de ser una fuente de conceptos e imágenes que inspiran a los artistas para convertirse él mismo en un ejemplo de sistema complejo en acción. Las obras de arte en red, abiertas al uso y participación simultáneos y por tanto no lineales de una densa red de usuarios y coautores potenciales, pueden entenderse como organismos en el e-cosistema, que nacen, crecen, se fusionan, mutan y se reproducen en otras obras, o simplemente desaparecen. El net.art, entonces, proporciona el marco idóneo de convergéncia entre creativos de todas las disciplinas (artistas, humanistas, técnicos, científicos...) en condiciones de gran conectividad sólo posibles en el seno de una densa red de comunicaciones.

